La imagen visual tiene supremacía en cuanto a la capacidad de activación, su uso con fines expresivos es problemático y carece en general de la posibilidad de ponerse a la altura de la función enunciativa del lenguaje.
Asimismo, recordemos cuántas cosas damos por sentadas cuando buscamos el mensaje en una imagen. Éste depende siempre de nuestro conocimiento previo de las posibilidades. Sólo podemos reconocer lo que ya conocemos. El contexto tiene que estar apoyado en expectativas previas basadas en la tradición. Cuando se rompen esos vínculos, la comunicación también falla.
La posibilidad de hacer una lectura correcta de la imagen se rige por tres variables:
* Código
* Texto
* Contexto

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